El cultivo de la seda en El Palmar

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El cultivo de la seda se remonta en el Palmar a tiempos de los árabes. Son varias las razones por las cuales se desarrolla la crianza del gusano de seda en Murcia y en El Palmar: el clima; es decir los inviernos suaves y la abundancia de agua crean un ambiente propicio para el cultivo de la morera, árboles que darán el alimento a los gusanos de la seda, el desplazamiento de las plantaciones del reino de Granada, pues la guerra de 1492 dañaba mucho las cosechas y el aumento de la calidad de vida en Murcia.
En 1520 las hojas de morera dominan el paisaje en la huerta, caminos, carriles, azarbes, acequias, bancales son utilizados para plantar moreras. Es en esta época cuando comienza el gran desarrollo de la sericultura murciana y palmareña.
De 1630 a 1680 la seda sufre una gran crisis debido a la decadencia de los centros manufactureros de Toledo, Córdoba, esto perjudicó a la crianza del gusano en El Palmar Es en 1715 y sobretodo entre 1732 y 1760 cuando la producción de morera se consolida y por tanto la crianza del gusano. El huertano cría gusanos a “mansalva”. A lo largo del siglo diecinueve y sobre todo el veinte la seda decae y ya Murcia y El Palmar no serán centros de importancia en la producción de seda. Varias son las causas que influyen en la decadencia de la sericultura: las distintas epidemias que afectaron a los gusanos, la epizootia de la pebrina que no se podía combatir por no conocerla, la desorganización de las empresas manufactureras, las enfermedades de las moreras, o la incapacidad de los agricultores a renovar las técnicas.Al poco tiempo se empezó a arrancar las moreras, ya no le interesaban al huertano, este empezó a sustituirlas por árboles frutales.

En los años 70 aun el huertano palmareño criaba gusanos, en zonas de la huerta aun existían moreras, caseríos como el de los Huertas, los Lujanes, los Lines, los Perdios, los Galianes, los Campillos, el Tío Gines de la Aneta, tenían grandes extensiones de moreras. El huertano palmareño cuidaba con esmero y entusiasmo a esas moreras que eran parte de su economía doméstica. Pero poco a poco el gusano desapareció, sobre todo porque costaba mucho criarlo y el precio que pagaban por cada kilo de capullo era insuficiente para cubrir gastos, de hecho la producción que en sus mejores momentos había alcanzado en Murcia volúmenes de 600.000 kilos de capullo fresco al año, paso en 1976 a 30.000 kilos, en la actualidad ha desaparecido casi por completo, de vez en cuando vemos a niños con algunos gusanos.

Desenredando el capullo de seda. Archivo General de la Región de Murcia.

¿Como criaba el huertano el gusano de seda?

Los primeros días del mes de marzo los huertanos iban a la estación sericícola en La Alberca y compraban la “simiente” del gusano y la “sembraban”. Muchos criadores la ponían en un sitio oscuro entre paja y las calentaban con botellas de agua caliente para favorecer el crecimiento de los gusanos. Cuando comenzaban a salir se ponían en pliegos de papel de “estraza” juntos con hojas de morera bien abrigadas y calientes. Los gusanos crecían  y mas grandes se colocaban en las “tartanas”, que son; unos zarzos con unos aros de madera, tapados con telas a modo de una tartana al calor del sol. Posteriormente eran pasados a los zarzos y a los “salotes”. Se daba la circunstancia que muchas familias sacaban de los cuartos, del dormitorio a las personas para apilar los zarzos, estos se apilaban unos encima de otros formando las andanas, que eran una “pila” de zarzos apoyados uno con otros por las coronas de pipas de los girasoles.

La alimentación era muy peculiar: el gusano dormía cuatro veces al día en la temporada, cuando dormía no se le echaba hojas y durante un tiempo cambiaban la camisa. Dormía en cuatro tiempos, se le llamaban tiempos 1, 2, 3 y cuando llegaba al 4 se le consideraba que el gusano estaba lo suficientemente cebado para hacerse capullo o extraer la hijuela. Al tiempo 4 se le llamaba la “ofreza”. Y a dejaban de comer y en los zarzos se las ponía ramas de romero, el gusano hilador se ponía a hilar y otros a hacer el capullo. Los que hilaban hacían la hijuela y los que hacían capullo se destinaban a la seda, si los de hijuela se hacían capullo solo servían para criar.

Por el mes de mayo criadores y vecinos se reunían en las puertas de las casas, unos quitaban los capullos enredados entre las ramas y los echaban a los capazos otros los más expertos después de introducir el gusano en orzas de agua con vinagre lo partían y extraían la hijuela, de cada uno salía un metro aproximadamente, esta la liaban en moñas que luego vendían.

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