Tertulia con Juan Ruiz Ródenas

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En la Tertulia de la Asomada de hoy tenemos con nosotros a Juan Ruiz Ródenas, conocido como “Juanito Ruiz”, que es un Palmareño que ejerce como tal y que nos va a contar sus vivencias en el Palmar.

Nací el 26 de marzo de 1947 en la calle de la Gloria número 47, mi Padre era Francisco Ruiz Soler, hijo del tío Nene Ruiz y nieto de mi bisabuelo el tío Juan Ruiz. Eran de los Ruiz que al parecer vinieron de Algezares, de los cuales el Rojo Ruiz Procurador de la acequia del Turbedal era pariente.

Y mi Madre era Socorro Ródenas Sánchez y el nombre le viene al parecer de la marquesa de la Torre Guil que al parecer no tenía hijos y le puso el suyo. Un primo suyo era Manuel Ródenas, que era ingeniero forestal con competencia en los montes de Sierra Espuña y que vivía en el barrio del Carmen de Murcia, otro primoo suyo era también Carlos Ródenas que era médico que estaba en el Hospital y mi abuela vivía en Salabosque y se llamaba Eduvigis y la llamaban “la tía pequeña”.  Mi tío Pepe era el relaciones públicas de la zona y en su casa era donde se hacían los tratos y donde se sellaba el paso de los recorridos de la guardia civil.

Mi bisabuelo, el tío Juan Ruiz, hizo de abuelo mío porque mi Padre se quedó sin madre y se tuvo que criar con la leche de una cabra. Al morir su Madre su Padre se casó de segundas con Juana la Partera pero con la desaprobación de mi bisabuelo y entonces mi Padre se tuvo que críar con su abuelo y por eso después yo me iba con él y lo llamaba abuelo. Yo le emparejaba la jaca para el carro para ir a Sangonera a la trilla y después recuerdo que venía la merienda en la era, que era lo más interesante, con los conejos fritos con tomate y demás comida que se hacía, porque la finca de mi abuelo la tenía en Sangonera.

Mi abuela paterna era Soler de Sangonera y Antonio Soler era su hermano y se casó también dos veces y era el Padre de José SolerPérez que ha sido constructor en Jerez de la Frontera.

En el Palmar quiero recordar que habían tres parteras: Juana la mujer de mi abuelo, Victoriana y otra que se llamaba Remedios.

Estudié en todas las escuelas:  en las Escuelas Nuevas, en la Don Moisés, con Don Jesús Gil, con Don Pedro González, con Don Ernesto Valdés que nos tiraba las llaves y que tiene un hijo en Murcia que es pediatra, con Diego Sánchez Gómez “el Rulo”, con Don Santiago García Medel, con Salvador Cerón, con Don José Pina el cura y también con Mariano Gallego que nos daba latín.

Mi peña de amigos estaba integrada por: Joaquín Espinosa, Paco Alarcón, Manolico García, Rosendo Gallego, Manolo Gallego,…

Joaquín Espinosa y yo estábamos siempre juntos desde la escuela primaria y después en el Instituto y recuerdo como anécdota que había un castañero en la plaza de Camachos y Joaquín me decía a que no le quitas unas castañas y yo le quité las castañas y tuve que salir corriendo hasta la Iglesia del Carmen, por lo menos. Otra de las anécdotas que recuerdo, es que un día al fotógrafo callejero que había delante del Ayuntamiento de Murcia le dí una patada al bote de agua donde revelaba las fotos y tuve que salir corriendo también, con él detras.

También recuerdo que en la escuela de Don Moisés, en el bajo estaba la funeraria con los ataúdes blancos y negros y la puerta estaba abierta y nos metíamos allí a jugar.

Otra de las anécdotas que recuerdo fue que un día de clase estaba hablando con Joaquín y Don Moisés nos castigó a quedarnos al terminar la clase y cuando pasó el tiempo y nos levantó el arresto, yo salí y le dije usted lo pase bien pero Joaquín le dijo usted lo pasé mal y entonces a él le dejó una hora más y cuando José, el mozo, me preguntaba qué había pasado con Joaquín le dije que lo había arrestado dos veces don Moisés.

Otra vez recuerdo que estábamos cazando caverneras con liga y Joaquín estaba detrás de mí y al hacer un movimiento le dí un revés en la boca que le estuvo sangrando un tiempo.

Estudié con Joaquín el bachiller en el Instituto Alfonso X el Sabio de Murcia, íbamos en autobús y generalmente íbamos detrás del asiento del conductor y recuerdo un día que estaba aparcado y yo me senté al volante y le quité el freno y el coche salió andando y el conductor, que era el Sherif, salió detrás de mí a todo correr.

Hacíamos 4 viajes al día, porque regresamos a comer a casa y volvíamos por la tarde.

Ya en quinto, mi Padre me quitó de el Bachiller y me mandó a la Escuela de Formación Profesional, donde ya estaba mi Hermano Paco. Y me podían haber convalidado el primer curso, pero mi Padre se empeñó en que empezara desde el principio, y así perdí un año, e hice allí la especialidad de Electricidad.

A los 20 años, presente la solicitud para la mili y me la hizo Mariano el guardia y le dije le voy a traer un conejo, pero mi Padre me dijo que de eso nada, que el conejo no era para que se lo comiera el guardia. Y todavía tenemos broma con el conejo con su hijo Marianín, con el que me veo a veces.

A mí mi Madre me daba una paliza todos los días y me acuerdo que un día se metió a las conejeras a por un conejo y yo aproveche y le cerré la puerta y cuando me decía que le abriera yo le decía que no. Cuando salió y me echó mano, me dió otra paliza.

Hice la instrucción militar en Sevilla en el Copero durante tres meses y después vine destinado a San Javier a la Academia General del Aire y allí coincidí con Paco Alarcón y con Manolico García. Allí me pasaron a transmisiones por tener el título de especialista eléctrico y pasé a la torre de control y al poco tiempo, me hice cabo para no limpiar más cristales de la torre.

En el Palmar, yo me subía al cuadro de la bicicleta pegada a la pared del campo de fútbol a ver los partidos, y un día mandaron un recado a mi casa para que bajase al cuartel y bajó mi Padre y cuando regresó me dijo bajate al cuartel y allí me amedrantaron para que no volviese a hacerlo más.  Pero trabé amistad con Pepe Masegosa que vino a ver a José Serrano que era el Presidente de el Palmar C.F. y me preguntó tu de que juegas y yo le dije donde quiera entrenador y me dijo quieres fichar y le dije que sí y a partir de entonces ya entraba gratis como jugador federado.

En la mili lo pasamos bien, porque teníamos a dos amigos de camareros en el comedor de cadetes, que eran el Prudencio y Miguel Moreno, y éstos nos daban a menudo las comidas sobrantes.

Recuerdo que un día llevaba una navaja en el bolsillo y me dijo Paco Alarcón que porqué no le capaba la gorra a Manolico, y lo hice y estuvo tres meses sin hablarme.

También recuerdo que un día estaba Paco comiéndose un bocadillo de jamón y le pedí que me diera pero me dijo que no, entonces le dije que no sabía si le debería contar que ayer ví a su novia con otro en el Palmar y Paco me dijo con quien ya me imagino, voy a pedirle al Capitán Sanchez Cabezas que me dé permiso y voy a bajar a ver qué pasa, anda toma y comete el bocadillo de jamón ibérico y me lo comí.

Cuando, tras los dieciocho meses de mili, regresé al Palmar Antonio Romero el Maxim me estaba esperando y me dijo te vienes a trabajar a Conservas Bernal y le dije que de acuerdo. Allí estaba Bernabé Padre, pero el hijo se había ido a la mili y yo les venía de ayuda en esa etapa, sobre todo a Paco Serrano. Recuerdo que en pleno verano las cámaras frigoríficas tenían que estar a punto. Y para ello había dos calderas, pusieron la tercera pero no funcionaba bien y cuando no funcionaba e iban a ver a Bernabé, este que estaba comiendo avellanas les decía llamar a Juanito y un día me cansé y le dije usted es un trabajador como yo, no tiene en que mandarme a mi a trabajar y usted estar parado.

También recuerdo que la caldera se averiaba a menudo y un día  Salvador me dijo Juan vente que la caldera no funciona bien y yo la examiné y ví que la bomba no tiraba bien, porque tenía problemas de potencia, y entonces cogí el motor lo bobiné y lo puse en marcha y a partir de entonces la caldera funcionó perfectamente.

En un cierto momento les dije me tienen que dar 100.000 pesetas más, porque yo soy electricista y me están pagando menos de mi categoría, y me lo dieron y además cobraba las horas extras.

En principio, me contrataron por 6 meses y cuando pasaron les dije que me tenían que hacer fijo, pero no hicieron caso y así seguimos 2 o 3 años hasta que un día me cansé y le dije que les daba el mes para hacerme fijo, se pasó el mes y le dije que tenían una semana para hacerlo y cuando pasó me marché.

Entonces me busqué un Laboratorio y estuve allí tres meses y, posteriormente, Antonio Alarcón me llevó con él al Laboratorio Biohr Uriach y allí me asignaron la zona de Cartagena, parte de la provincia de Murcia y Albacete. Pero tuve un accidente y el coche quedó como siniestro total y entonces le dije al Laboratorio que me prestara un dinero para comprarme coche y me dijeron que no, que fuese en autobús o en tren. Entonces me despedí y me tuvieron que dar 500.000 pesetas de indemnización.

Dejé el laboratorio e hice el Curso de Técnico de Laboratorio, yo quería ser ATS pero me llamaron de un laboratorio de Valencia y perdí la oportunidad. Después me tiré tres años yendo a clase para sacar Técnico de Laboratorio en la Academia San Antonio de Murcia. Cuando terminé hice las prácticas en Sanidad y aprendí a sacar sangre para la fiebre aftosa.

Pero mientras tanto Paco Alarcón me dijo que iba a salir la plaza de verificador de contadores para la Comunidad de Murcia y me presenté, aprobé y empecé a trabajar. Y desde entonces he verificado todo el tiempo contadores eléctricos, medidores en gasolineras, etc. y he sido prácticamente el único controlador en la Comunidad.

Era un trabajo susceptible de hacer trampas y me han propuesto hacerlas, así como hacer la vista gorda, y yo les decía: “si no quieres pagar luz no enchufes”.

Don Vicente Vidal, el ingeniero industrial que era Subdirector de Industria de la Comunidad, un día me dijo que qué negocios podríamos montar. Y yo le dije que podíamos hacer naves en el polígono industrial, como estaban haciendo otros empresarios.

Yo he trabajado en muchas cosas, he recogido patatas, he cogido hierba para los conejos y he ayudado a mucha gente de la calle la Gloria: liando caramelos, haciendo caperuzas de los nazarenos, desliando algodón y ahora me dedico a hacer trabajos de artesanía.

Recuerdo que a la Concha del Luterio le traía un cuarto de barra de hielo de la Fábrica de hielo en la bicicleta y a cambio me daba una peseta y a las vecinas también, a Concha de Justo que recuerdo me daba un trozo de pastel con dulces escarchados.

Y también le arreglaba a la gente las bombillas, los aparatos eléctricos, etc.

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