Tertulia con Francisco Ortíz Castillo

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Hoy tenemos con nosotros en la tertulia de la Asomada a Francisco Ortíz Castillo, conocido en el Palmar como “Paco el Micaelo” que sigue vinculado estrechamente al Palmar porque, aunque duerma en Murcia, trabaja y pasa el día aquí en el Palmar.

Paco hizo el bachillerato radiofónico junto a algunos otros palmareños como Carmen Murcia, su Hermana Fina, Paco Estrada, etc. Y fue uno de los primeros graduados sociales de Murcia. Posteriormente hizo Derecho en la Universidad de Murcia y lo culminó años después con el doctorado en Derecho defendiendo la tesis:» La Seguridad Social de los Ministros de Culto, religiosos y secularizados».

Tiene un despacho de Asesoría Laboral en el Palmar y otro en Murcia y además ha montado una editorial Laborum, que cuenta actualmente con más de 300 publicaciones, de entre las que destaca muy especialmente la Revista de la Seguridad Social.

Su padre es Francisco Ortiz Olivares “Paco el Rinkin”  que había nacido en 1921 en la Alberca que trabajaba en la tejera de Juanito el Gafas y después con Bernal Pareja  y su madre era Micaela Castillo Abenza y era de Archena. Tuvo 4 hermanos : uno mayor que falleció de pequeño, Josefa que nació en 1953, Dolores que nació en  1960 y Jose María que nació en 1961.

Su abuelo Pepe Ortiz, que era carretero, nació en La Alberca en 1882 y se casó en El Palmar en 1909 con Josefa Olivares Pujante, de la familia de los Perlines.

Hoy nos va a resumir los datos más importantes de su trayectoria vital.

Nací en 1952, en el número 24 de la calle de la Gloria y no me gustaba ir a la escuela. Cuando mi Madre me llevaba yo me agarraba al poste de la luz y mi Madre me arrancaba y me llevaba a palos a la escuela de Doña Pepita, después con Doña Carmen y después con Don Manuel Barceló. De pequeño era muy vergonzoso, siempre iba cogido a mi madre.

La única explicación que se me ocurre, a esa falta de interés por ir a la escuela, era que a los quince años me descubrieron que tenía una enfermedad en la córnea y cuando me casé mi mujer se empeñó en que fuese a la clínica Barraquer de Barcelona y allí me dijeron que no tenía solución, que iría perdiendo la vista progresivamente, y efectivamente estudiando Derecho tuve problemas, pero me encontré con una óptica de Torreagüera que estaba especializada en este tipo de enfermedad y que me puso las gafas, que son las que llevo actualmente, con las que he mantenido la vista y conduzco hasta de noche. como de noche

Mi tía Nena, que trabajaba también en la fábrica y no sabía leer ni escribir, me decía: nene estudia, estudia y yo le decía bueno si ya estoy trabajando en la fábrica y ella me decía: estudia que no sabemos lo que puede ocurrir en el futuro.

Con 12 años deje de ir a la escuela y un día Paquito el Pitiguy me propuso trabajar en Renfe y me daban 14 pesetas al mes y ya con 14 años un día asistí por primera vez a los toros y Pepe Peñalver me vio y me dijo mañana vente por la Fábrica de Conservas y fui y me pusieron a trabajar en la Oficina con Fina Murcia que estaba en el teléfono y tenía que pegar los sobres y los pegaba con la lengua hasta que final me dijo Fina: hay una esponja con agua en la que se mojan los sobres y no tienes que pegarlos con la lengua.

Allí estuve trabajando hasta que me pasaron al Laboratorio y finalmente como castigo me pasaron al almacén y el jefe de almacén, Paco González, me decía nene metete al fondo y estudia.

Juan Antonio Rosique decía que ha habido dos épocas en el Palmar: hasta 1966 era una época de blanco y negro y a partir de 1966 ya fue en color y eso porque llegaron al pueblo Don Francisco Martínez Zapata y Don Fulgencio Bernal como cura y coadjutor y este último se reunía con nosotros y nos insistía en que leyésemos y estudiásemos. En ese afán intervino también decisivamente Pepe Jiménez y empezamos a estudiar el bachillerato radiofónico. El que nos daba las clases era Don Juan, el marido de Conchita de la Carlota.

Posteriormente, vi en el diario Línea que en Murcia se iba a empezar la carrera de Graduado Social y lo comenté al grupo y nos presentamos a ella Conchita Bernal Freixinos, Carmen Murcia, y yo. Íbamos por la tarde durante tres años y terminábamos de noche, a las 10 y ya no había autobús, pero Ramón Jódar, que tenía una tienda de Murcia nos esperaba para traernos con su furgoneta, y ya, en el segundo año, Carmen Murcia se compró un coche Seat 850 amarillo con matrícula MU1294 A. Pero Carmen lo pasaba mal porque era muy responsable y estaba todo el tiempo pensando dónde podía aparcar.

Empezamos a estudiar 100 y terminamos 11. A mí en segundo curso me suspendieron todas las asignaturas. Recuerdo que el bedel se ponía malo al darme las papeletas y yo salí de allí diciendo esto lo voy a dejar, pero otros compañeros me dijeron nosotros vamos a reclamar al Profesor y con él ver cómo hemos hecho el examen y al final yo también decidí hacerlo y,  en concreto en el examen de Derecho del Trabajo,  el Profesor me dijo usted tiene como mínimo un notable. Era en 1972 y en setiembre aprobé todas las asignaturas y finalmente al año siguiente en tercero lo aprobé todo.

Cuando estaban abriendo la Arrixaca pedí trabajo allí a Ricardo Alcaraz Pintado y este me puso a trabajar limpiando los cuartos de baño y allí un señor me dijo que hiciera la solicitud para quedarme allí y me dieron la plaza. Y como tenía lo de Graduado Social me encargaron de los muebles que iban llegando. Cuando terminé me mandaron a Maternidad y allí cogíamos los sillones para dormir durante la guardia de la noche. Una noche me dijeron: hay que llevar cuidado que han puesto a una supervisora que tiene una mala leche impresionante. Y una noche llegó por allí y convocó una reunión del personal y yo estaba durmiendo y cuando me incorporé ella me dijo que tenía la pinta de haber estado durmiendo y yo le dije que en absoluto y a partir de ese momento empezamos a salir y a los tres o cuatro años me case con ella. Mi mujer se llama Irene Ortiz Sanz. Por cierto nuestra madrina de boda fue Carmen Murcia.

Pedí la rescisión del contrato en la Arrixaca en 1977 y me dediqué a trabajar plenamente como Graduado Social en El Palmar y me dió por estudiar Filosofía y Letras y a los dos años me pasé a Derecho.

Estudiando Derecho tenía hambre de aprender y cuando me Licencié me puse a hacer los cursos de doctorado. Los empezamos 18 y sólo leímos la tesis 3.

Yo tenía interés en hacer la tesis sobre la Seguridad Social sobre un tema que no había tocado nadie y me la dirigió Faustino Cavas, que era Catedrático de Derecho del Trabajo, y la hice sobre: “La Seguridad Social de los Ministros de Culto, religiosos y secularizados”.

Leí la tesis y me dieron el título de Doctor y me comentaron que porqué no me quedaba en la Universidad de Profesor, ya que necesitaban alguien con práctica, y me presente al concurso y saqué la mejor puntuación para ser Profesor a tiempo parcial y ahí estoy desde entonces hasta hoy.

Durante ese tiempo, en 1999 en un Congreso de Seguridad Social, que tenía lugar en Albacete, me senté a comer en una mesa con una sevillana, y unos meses después al pasar por la Librería Diego Marín vi un libro sobre las Pensiones no contributivas en el Derecho europeo de Cristina Sánchez Rodas y me acordé que era mi compañera de mesa, que me había dejado su teléfono y la llamé y le propuse hacer un libro sobre ese tema porque yo tenía una editorial y se lo podía publicar. Aceptó y en una semana monte la editorial. Tengo que decir que la idea de la editorial ya se me había planteado porque habíamos querido publicar la tesis doctoral de nuestro paisano Francisco Lerma, el Obispo de Mozambique, sobre «El pueblo Macua  y su cultura” y para eso habíamos constituido una comisión integrada por Mariano Estrada, Miguel Ángel Gil y yo para publicarlo, pero como siempre que se crea una comisión esta no funciona. Al final yo me fui a una imprenta del camino a Santa Catalina y le dije yo quiero publicar un libro y me dijeron que costaba 800.000 pesetas y los requisitos que había que cumplir para poder publicar. Pero la Universidad Católica de Murcia nos dio la mitad a cambio de la mitad de los libros y la otra mitad fue producto de la venta que se hizo aquí en el Palmar.

Después de ese primer libro de Cristina Sánchez Rodas publicamos otro sobre la Seguridad Social Agraria y así continuamos publicando, de manera que actualmente la Editorial ocupa la duodécima posición de España como editorial jurídica.

Hay que destacar que en España de las 70 Universidades que hay, la editorial estará vinculada con 50 de ellas, a través de los departamentos de Derecho del Trabajo y Seguridad Social.

Editamos una Revista trimestral sobre la Seguridad Social.

La editorial es principalmente en un 80 o 90 % de libros jurídicos y excepcionalmente algún que otro libro de poesía, etc. Es la editorial oficial desde hace 16 años de los Congresos de la Seguridad Social y estamos en el Gremio de Editores de España.

Participamos en las reuniones de editores de España que son eventos muy cuidados, y un año en una de esas reuniones nos llevaron a comer al Palacio de Linares y allí se sentó conmigo un Señor del grupo Prisa que estaba siempre hablando de Don Jesús, y al final pude colegir que hacía referencia a Jesús Polanco, el Presidente del grupo Prisa del que forma parte la editorial Santillana y cuando llamó a su mujer y le comentó que estaba con uno de el Palmar y le pidió que se pusiera al teléfono cuando ella se puso me comentó que era la hija de Juan Bernal, el que estaba en Torredonjimeno.

La Asesoría la monté en el Palmar en 1974 y a partir de entonces me relacioné con las empresas de el Palmar, que por entonces tenían poca entidad y sólo querían que se les hicieran las nóminas y se les llevara la seguridad social y poco más. En esos años, es cierto que los requisitos jurídicos eran también escasos.

Me especialicé por tanto en el tema de seguridad social y en materia de prestaciones. Y me dediqué a gestionar pensiones de gente de el Palmar aunque hubiesen cotizado muy poco. Pero había muchos problemas para conseguir el reconocimiento de la pensión porque había errores en las cotizaciones, ya que había personal que no tenía el documento nacional de identidad, por ejemplo, y se la negaban generalmente. Me dediqué a reclamar ante esos errores, habilitado por mi título de Graduado Social, ante los dos juzgados de lo social que había en Murcia entonces, ahora hay doce.

En el Palmar la única empresa importante era Forespan, ya que Amancio Alfocea tenía cierta cultura empresarial, hasta el punto que fue la primera empresa que aprobó un convenio de empresa.

Con los años he tenido que montar un despacho en Murcia, en el Centrofama, para poder atender la ampliación de mis actividades a partir de las que desde el principio llevo en el Palmar.

En otro orden de cosas, tengo que referir que hasta 1975 en el Palmar no se habían hecho fiestas y en ese año, un grupo de jóvenes que estábamos en la directiva del Casino con Mariano Estrada de Presidente organizamos las fiestas, pero resultó que en noviembre de ese año se murió Franco y entonces un Señor de el Palmar nos dijo que en otros pueblos se habían suspendido las fiestas y decidimos no hacerlas y no se recogieron los fondos para ellas. Pero se mantuvieron las fiestas religiosas y vino la banda de música de la Diputación pero como no había fondos no se le pagó.

Yo era el Presidente de la Comisión de Fiestas, porque Mariano Estrada dijo que el tenía incompatibilidad por ser el Presidente del Casino, pero el que mandaba realmente era Pedro el de las Televisiones. Y al año siguiente, en 1976, recaudamos 300.000 pesetas e hicimos las mejores fiestas que se recuerdan en el Palmar, siendo alcalde Domingo Ibáñez que firmaba todo lo que le poníamos, pero recuerdo que un día vinieron los periodistas de La Verdad y Pedro el de la Televisión me dijo oye no digas que el presupuesto es de 300.000 pesetas, que eso es una miseria, tu dí que tenemos un presupuesto de tres millones de pesetas y así salió la noticia en el diario La Verdad. Al día siguiente, a las 8 de la mañana, llegó Domingo Ibáñez a su trabajo en el Banco Español de Crédito y en la puerta tenía esperándole al director de la Banda de la Diputación que le dijo: sois unos sinvergüenzas no nos pagaís lo de atrás y estáis gastando tres millones de pesetas. Me llamó para contármelo y yo le dije oye que había sido cosa de Pedro el de las televisiones.

Hicieron una Asamblea y nos expulsaron de la Directiva del Casino, pero tengo que decir que lo pasamos bien y yo, que no solía asistir a las fiestas ni a los bailes, esa noche de 1976 estuve en la fiesta de Nochevieja en el Casino, aunque no bailé.

A mí me gustaban mucho los carnavales de el Palmar y yo, que parezco serio, tengo mi parte divertida y  recuerdo que disfrutábamos mucho con los Carnavales y en una ocasión nos llevamos el premio de disfraces del Casino y para ello nos disfrazamos en grupo, como si fuese una boda ,en la cual yo me disfracé de cura con la sotana que cogimos al cura de Patiño, el Pepinillo de monaguillo y fuimos así disfrazados en grupo al chalé de Doña Anita y recuerdo que la madre decía:  ay que bueno que hasta el Sr. Cura ha venido a vernos.

En los años 60 hay un grupo de jóvenes de el Palmar a los que nos dinamizó el cura Fulgencio y quedamos impactados con un cierto grado de conciencia social. Recuerdo que una vez íbamos a una manifestación en la Glorieta de Murcia Paco Estrada y yo, entre otros, y la policía cargó y la gente se dispersó y los dos nos quedarnos quietos y solos y la policía fue a por nosotros, pero el que la mandaba nos cogió por el brazo a los dos y nos dijo iros para el Palmar que ya voy yo. Era Blas el Pertenero, que merece ser recordado porque fue Presidente de la Junta Parroquial, fue Presidente del Casino y era un hombre que estaba muy implicado en las cosas de El Palmar, cómo hay que recordar también a otras personas como Manolico García, Domingo Ibañez, Antonio Romero Peñalver y Juan el Ollas que mandaban un ejército de mujeres y procuraron atender a los más necesitados y especialmente a las viudas. También quiero tener un recuerdo especial a Carmen Murcia que ha sido en todo momento mi seguridad y mi acicate y también a otro gran hombre de El Palmar, Angelín de Palacios a quien acudí cuando necesitaba 100.000 pesetas para montar mi Asesoría y me avaló ante la Caja para que me dieran un préstamo, no de 100.000 sino de 500.000. Si tuviera que mencionar a todas las personas que me han ayudado necesitaría mucho más tiempo.

He participado poco en las cosas del pueblo pero tengo que decir que he querido participar en esta Tertulia, a pesar de que no soy muy propicio a hacerme notar, y tengo que decir que hace poco me llamaron para dar una charla a 200 monjas en Madrid, en una filial de la Universidad de Comillas, y me costó menos dar esa charla que esta.

Como final, quiero decir que yo siempre en mis presentaciones ante los alumnos de la Universidad les digo: cómo me llamo, de qué les voy a dar clase y que soy de El Palmar.

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