Tertulia con Alicia Hernández Pintado

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Hoy tenemos con nosotros en la tertulia de la Asomada a Alicia Hernández Pintado que va a ser presentada por Fina Murcia, que quiere resaltar de ella que forma parte de una de las familias destacadas de El Palmar.

Mis abuelos paternos eran Antonio Hernández y Josefa Peñalver Martínez y los maternos eran Miguel Pintado y Rosa Navarro que venían de Sangonera.

Mi abuela materna murió con 30 años y cuando se quedó viudo mi abuelo Miguel buscó a una mujer para cuidar a sus dos hijas: mi Madre que tenía entonces ocho años y mi tía Julia. Y al final mi abuelo se casó con ella.

Mi Padre, Julián Hernández Peñalver, sacó la carrera de Magisterio yendo a estudiar a Murcia, pero después no ejerció y se colocó en la Casa Bernal de representante. Conoció a mi Madre porque mis abuelos tenían un ventorrillo en el puerto de la Cadena.

A mi Padre le llamaban “Julián el Pocero” porque teníamos un pozo en nuestra casa cerca del cementerio viejo que tenía un agua muy buena e iba la gente allí para surtirse de ella y recuerdo que como era maestro aunque no tenía escuela, daba clases particulares en casa y enseñó a leer a mucha gente.

Mi Padre entró a trabajar en la fábrica Bernal de representante y allí conoció a mi Madre, María Pintado Navarro, que murió joven y le dejó con 4 hijos: Josefina con 9 años, Rosa con 7 años, Alicia con 4 años y Antonio Miguel con 7 meses. Posteriormente se volvió a casar, en 1945, con Esperanza Beltrán Zapata de la Alberca, que procedía de una familia con dinero y que además se portó muy bien con nosotras, y de este matrimonio nació nuestro hermano Juan Hernández Beltrán, que montó un comercio en Córdoba.

Entonces nos fuimos a vivir a Madrid, porque mi padre se incorporó a la representación de la casa Bernal que llevaba Antonio Hernández “el Gordito”, y mi Hermana Josefina se casó allí con un militar, Paulino Pérez Santamaría, que estaba de Comandante en la Guardia de Franco, y que montó una empresa de Electrodomésticos, con el que tuvo cuatro hijos: Esperanza, Ignacio, Miguel Angel y María José.

Ana Morgado, la presentadora de televisión de la Sexta, es hija de mi sobrina Esperanza, la que vive en Madrid.

Estando en Madrid tuve la oportunidad de relacionarme con el sector más elevado de la sociedad del Régimen, a través de los contactos de mi hermana Josefina. Y hacia frecuentes viajes a El Palmar para disfrutar de mis sobrinos.

Mi Hermana Rosa se casó con Pepe Celdrán, que era representante de Licor 43, aquí en el Palmar, y tuvo 3 hijos: el mayor Miguel que nació en 1952 y es abogado en Madrid, Jose Luis, que nació en 1956, y  que estaba destinado en correos en Alicante, y Juan Manuel, que nació en 1962 y vive en La Alcayna.

Mi pandilla estaba integrada por Bartolo de Antón, Pepito de los Garcías, su Hermana Pepita, una Hermana de Bartolo, Isabel Merino, Conchita y  yo era la única que no tenía Hermanos ni Hermanas en ella.

Estudié en el Asilo y había allí una monja que me caía muy bien y yo le decía Madre luce muy guapa porqué no se casa con mi Padre y así nosotras volvemos a tener una Madre Sor Barrera que nos cuide en casa y ella decía que no podía ser porque ya estaba casada con Jesús.

Una de las etapas más interesantes de mi vida fue mi participación en la Radio en el Palmar, se llamaba Radio Juventud de el Palmar, la Voz de la  Falange y en ella participaban Salvador Alcaraz, que era el técnico de sonido, Lorenzo Serrano que llevaba los temas económicos, Domingo Ibáñez, Pedro López Madrid que llevaba la sección de deportes, etc. Las locutoras éramos Fina Cuesta, Fina Martínez y yo. Era una emisora sencilla con cuatro cables instalada en la calle Filomena Ayuso Alpañez, junto a casa de Ginés el Ferlaques, y nosotras hacíamos de todo, buscamos los programas, los anunciantes, poníamos los discos, etc. y no cobramos nada y nos entregábamos en cuerpo y alma.

Habitualmente la que llevaba el micrófono era yo y empezábamos a las 11 y media de la mañana y enlazábamos a las 2:30 con el parte de Radio Nacional y después nos íbamos a comer de 3 a 4 y a las cuatro volvíamos a reiniciar la emisión con los rosarios y al final terminábamos con la sección deportiva de las 9 y media. El proyecto estuvo en marcha a partir del año 1964, posteriormente hubo una denuncia de Radio Murcia Cadena Ser y cerraron la Radio. Allí hacíamos de todo, poníamos los domingos por la tarde música para bailar y también el resto de los días poníamos música dedicada y música de zarzuelas. Dábamos noticias e incluso de noticias de sociedad tomadas de los periódicos y recuerdo que teníamos una sección epistolar y teníamos bastante éxito, nos llamaban por radio los camioneros cuando pasaban hacia Sangonera.

No teníamos muchos discos y los repetíamos una y otra vez, y dedicamos un programa a la zarzuela, pero en un momento determinado nos dieron un dinero y nos fuimos a Ritmo en la calle Sociedad de Murcia, que era propiedad del Director del Conservatorio de Murcia Manuel Massotti Littel, y compramos discos más actuales del Dúo Dinámico, de Paul Anka, de José Guardiola, etc.

Me casé cuando acabamos con la radio en 1969 con José López Bernal, nieto de la Tía Dolores “ la Jorja”, que tenía la pescadería junto a Paco Gil.

Mi suegro José Jorge López Gallego había sido alto cargo militar durante la  República en Cartagena y había salido en barco por Alicante, en ese momento mi marido tenía 17 años y salió con él, y estuvieron en campos de internamiento en Orán  y en Marruecos y después consiguieron llegar hasta México y allí vivieron en Guadalajara y después en el Paseo de los Insurgentes de México D F.

Cuando regresaron a España, ya en los años 60, se trajeron figuras y artesanías de México. Allí tenían familia que vivía en Xochimilco y ellos se instalaron en Guadalajara y mi cuñado Mariano tenía una fábrica de ropa y mi marido una tienda de electrodomésticos y la tuvo que vender cuando se vino a El Palmar.

Los Hermanos de mi marido eran Jorge, María Dolores, Antonia que se casó con Manuel Espín el Cartero, Mariano que se casó con Elvira, la hija del Pelícano.

Me casé en un día laboral en la capilla del Asilo de San Vicente Paul que también era Colegio, pero con un cura llamado Antonio Hernández Mulero, que no sabía hacer las bodas porque era la primera que celebraba, y al final nos dimos cuenta de que no nos había pedido las arras. Nos fuimos de viaje de novios 15 días y al volver e ir al Juzgado a recoger el Libro de familia el empleado nos dijo que no aparecía registrada ninguna boda el 11 de julio de 1969, con lo cual yo me puse a llorar y dije que cómo siendo yo de Acción Católica me había podido entregar sin estar casada a mi marido. Al final se pudo arreglar y allí mismo firmamos y se arregló la cosa pagando 50 pesetas de derechos y 200 pesetas de multa. Años después, en 1977 cuando vino el Viejo Profesor, Enrique Tierno, del que yo era lectora, a dar un mitin a  Cartagena y viviendo yo allí, convencí a mi marido para ir al mitin y cuando terminó este vimos al salir al cura qué nos había casado o medio casado,  que se había salido de cura e iba con su mujer y le reproché los líos y las 250 pesetas que nos había costado su intervención, y él me dijo que lo sentía, pero que había sido su primera boda y no sabía demasiado de los trámites que había adicionales.

Mi marido fue corresponsal del Banco Popular de Cartagena a través de mi suegro y al principio nos fuimos a vivir allí. Estuvimos tres años viviendo en Cartagena y después ya nos vinimos a El Palmar y mi marido iba todos los días en autobús.

A mi marido cuando me pidió matrimonio le dije que quería advertirle que yo no podía tener hijos y él me dijo que eso no le importaba porque para él una familia es la pareja.

He hecho muchos viajes con mi marido a Córdoba, a Madrid y a otros sitios.

Me operé en la Arrixaca de estenosis mitral hace 36 años y aquí estoy.

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