Tertulia con Teodora Bernal Costa

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Tertulia con Teodora Bernal Costa

Hoy tenemos con nosotros en la Tertulia con uno de nuestros mayores de la Asomada de el Palmar a Teodora Bernal Costa, que va a ser presentada por Fina Murcia y que nos va a contar su vida y sus recuerdos de el Palmar.

Teodora forma parte de una de las familias más auténticas del pueblo: la de los Morales y su Padre era Ginés Bernal Gil, que tenía entre sus hermanos a Paco el Morales, que tenía la tienda y carnicería que tanta hambre tapo en la postguerra en la esquina de enfrente de Don Francisco Espinosa, y también a Vicente Profesor del Instituto Femenino Saavedra Fajardo.

Su Padre trabajó de albañil primero con los Chumillas y después con el tío Rosendo Gallego, acompañado por su Hermano Pepe, en el pantano del Cenajo. Tuvo otros Hermanos Santiago y José Ginés que eran carpinteros. Santiago estaba casado con Mica, una hija de Gabriel el Rizao.

Sus abuelos paternos eran José Bernal Espinosa y Teodora Gil Saura por parte de padre y por parte de Madre eran José Costa Gracia y Josefa Luján y los Bartolejos eran sobrinos de su abuela.

Yo nací en 1934 y fui al colegio primero al Asilo, pero al poco tiempo mi Madre me sacó porque había un maestra que me tiraba de las trenzas y me hacía heridas. Entonces a los 9 o 10 años pasé a clase con Don Antonio Morales y por la tarde iba con su Madre Doña Isabel, la jerezana, que me enseñaba a bordar.

Recuerdo que estábamos ensayando para una obra de teatro en la que había que hacer un baile de sevillanas y teníamos que hacernos unos trajes, pero yo no salí porque mi Madre no tenía dinero para comprarme la tela para hacerme el traje de faralaes.

Empecé a trabajar inicialmente en Jabones con Ramón Jodar y Joaquín Abizanda que estaba de encargado y también estaba allí el tío Ginés del Salón, que era primo de Paco y Juan González padre y tío de las Hermanas Cámara. Allí estuve dos años porque al poco, a mis 14 o 15 años cerraron Embutidos y entonces pasé al almacén de Conservas con Juan Lajarín “el Ollas”. De allí salían camiones enteros cargados de latas y botes de conservas y mermeladas a los que ponerles las etiquetas a todo tipo de mermeladas y conservas de melón, naranja, pera… También para se hacían etiquetas para dulces glaseados o conservas de tomate, de espárragos, de  alcachofas, de guisantes, etc. Al lado estaba la Fábrica de hielo en la que trabajaban el “Pertenero”, y Nícolas el “Masin”. Era una época de mucho trabajo y venía muchísima gente de pueblos cercanos: de Corvera, de Sangonera, del Cañarico, de La Alberca y Santo Angel, de Aljucer, de Salabosque y  del Barrio de los Gatos, etc. unos andando y a otros los traían en autobuses contratados para su transporte.

Me casé en 1958 con Francisco Noguera Luján , hijo de Juan Noguera y de Concha Luján Luján y mi marido por aquella época trabajaba en la fábrica de losa que Antonio Alarcón y Pedro Galindo tenían en el camino de Salabosque , y después hubo una época en que el trabajo escaseaba y se tuvo que ir a Alemania y a los dos años vino a buscarme y me fui con él, dejando a mi hija mayor de cinco años con mi Madre y yéndome embarazada de la pequeña, que nació allí.

En Alemania, estuvimos primero en Solingen y después en Bonn. Mi marido trabajaba en Solingen en una fábrica de piezas de armamento y yo en la sección de cuchillería de la misma empresa y posteriormente, cuando nos trasladamos a Bonn él trabajaba en una fábrica de sacos de papel y yo en un Internado, esto fue hacia 1964 y a los siete años regresamos y mi marido se puso a trabajar en una empresa llamada Hierros Paredes que estaba ubicada en la carretera que va de la Paloma a las Cuevas del Cigarrón y yo me fui a Murcia a coser a Cerdán Hermanos. Allí estaban Angel en la sastrería y su Hermano Jesús en la oficina y tenían mucha actividad y llegaron a tener tiendas hasta en Palma de Mallorca. Allí fue donde me me pilló la tarde del 23 F de 1982 y fue mi marido a recogerme.

El Padre de mi Madre era José Costa Gracia y procedía de Aljucer donde la familia tenía una bodega y después se vino a vivir al Barrio los Gatos y trabajó de guarda de noche de la Fábrica de Embutidos y mi abuela se llamaba Josefa Luján y era hermana del abuelo de D. Enrique Luján, que eran 12 Hermanos.

Nuestra casa la compramos a volver de Alemania con los ahorros que allí pudimos hacer. Allí estuvimos mi marido siete años y yo con él cinco y recuerdo que habían otros de el Palmar y que entre ellos estaba Victoriana Navarro con su marido.

En el recuerdo de mi infancia, ya que no tendría más de diez años, está  cuando pasó Franco por El Palmar al regreso de la inauguración de la refinería de Escombreras en Cartagena, a las cinco de la tarde, como el alcalde Estrada se plantó, vestido con camisa azul y boina roja , delante del coche con un ramo de flores y al frenar el conductor se subió al estribo y el coche dió un acelerón y se cayó al suelo.

También recuerdo que en las Fiestas de el Palmar en la puerta de Don Teodoro se ponía el palo de la cucaña y delante del Bar Cariño se instalaba una noria y un día yo me quedé allí subida hasta que me bajaron. También recuerdo que allí en la Replaceta se ponía un tablado donde se sentaban las jóvenes que bordaban las cintas para la carrera de cintas. Entre estas jóvenes que participaban estaban entre otras:  Alicia, Isabel Merino, Carmina de los Garcías, Lola de Antón, Fuensanta de Teéfonos, la Anita de la Cámara, etc.

Después en la Tertulia se dijo :

A la parte de arriba del sanatorio de D. Raimundo Muñoz enfrente de la venta de la Paloma había unas cuevas, que según Antonio el Raní se llamaban el Oló, y por allí se cayó y se mató una hija de Antonia Bernal que se había casado con Salvador que era corredor de cerdos de la Casa Bernal y que procedía de Corbera  y que vivían en la venta de la Paloma, que les había comprado su suegro D. Juan Bernal. Al final, como consecuencia de la muerte de la niña. se vinieron a vivir a el Palmar y adoptaron una niña que al parecer se casó con un Bielsa y se marchó a Barcelona.

Dice Fina, mi suegro el Olivero trabajo allí en la Venta de la Paloma como arriero reforzando con sus mulas los carros para que pudiesen subir el puerto. En los años 30 la venta pasó a ser propiedad de Eusebio Carrasco el del estanco, que tenía dos hijos Lolita, que era maestra y Paco que trabajaba en Hacienda y se fue a vivir a Vera y montó una gestoría administrativa y era propietario y vivía en un chalé en la Playa de Mójacar.

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