Tertulia con Francisco Velasco Navarro  

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Tertulia con Francisco Velasco Navarro

 

La segunda sesión, de este ciclo de tertulias con nuestros mayores de la Asomada, la tenemos hoy con D. Francisco Velasco Navarro conocido en el Palmar como “Paco el Ceferino”.

Nació el 9 de diciembre de 1930 en la calle de la Gloria, pero se encuentra perfectamente a sus casi 90 años.

Es un hombre que ha tenido destinos importantes porque ha ido pasando por distintos Ayuntamientos desde que en 1961 sacó la oposición a Secretario de Administración Local, después de finalizar la carrera de Derecho en 1957 en la Universidad de Murcia,

Paco es un hombre sencillo y, sobre todo, que ha estado siempre ligado a el Palmar, incluso cuando tenía su destino fuera y le era posible trasladarse.

Mi Madre, Bienvenida Navarro Ureña era hija de un cantero Ginés Navarro Gallego que fue a trabajar a Palomera, una población de Cuenca, y allí conoció a mi abuela Victoriana Ureña García, que después ejerció de comadrona en el Palmar.

Y mi Padre, Ernesto Ceferino Velasco Martínez, era barbero e hijo de un barbero y sangrador, Francisco Velasco Urriza, nacido en Puente Tocinos y casado con Victorina Martínez Roldán de Aljucer.

Mi abuelo se había quedado huerfano en una de las epidemias de aquella época y lo acogieron sus tíos los Urriza que eran barberos, sangradores y comadrones y tenían una botica en el Palmar antes de la primera farmacia que montó Don Rafael Azpilicueta. Yo he heredado los libros de fórmulas y recetas que tenían mi abuelo y sus tíos. Mi abuela Victoriana hacía de partera con Don Mariano Espinosa y para los Bernal era la que los atendía en los partos como también a gente de Murcia.

Los Urriza de parte de mi abuelo vienen de la zona de Tolosa.

Mi Padre nació en23 de enero 1900 y como era el último, su padrino que se llamaba Ernesto, le puso Ernesto  Ceferino Velasco Martínez pero todo el mundo, incluso el mismo, le llamaba “Ceferino” y a los  descendientes nos siguen llamando  los “Ceferinos”.

A mi tío Paco Velasco, que al principio era el único Practicante del pueblo, le llamaban “ Paco Rojo” porque  su padre que venía de Aljucer tenía la barba roja.

En 1931, a mi tío Paco Velasco, le tocó la lotería y cómo se llevaba muy bien con mi padre y con su hermana Eulalia, construyó tres casas nuevas y adjudicó una a cada uno. Y poco más tarde, en 1933, se compró el huerto, en el camino viejo de Aljucer, que había sido de un senador de la república y escritor de Murcia llamado Andrés Baquero Almansa y de sus herederos y sobrinos los Hermanos Hernández Amores que lo vendieron y mi tío les compró la finca con la casa señorial que estaba en ella que tenía unos salones y una biblioteca magníficos, pero que se abandonó y fue saqueada. Mi tío puso la finca en explotación y montó allí un bancal de melones.

Estudié en el colegio de Don Angel Hita y en el año 37-38 hechas ya las escuelas mixtas, que se crearon en la casa donde tenía la escuela Doña Filomena, pasé a ellas. Después de la guerra estudié con D. Moisés y con Don Antonio Morales e hice bachiller en el Instituto de Murcia y en primero recuerdo que un Profesor de matemáticas me cabreó hasta tal punto que salté por la ventana con Domingo Gallardo y como consecuencia nos puso un cero absoluto y nos dijo que no aprobaríamos nunca, pero entonces repasé con Don Antonio Morales en verano en sesiones intensivasy con la intermediación de un Director del Instituto femenino Saavedra Fajardo me examine y aprobé.

Yo quería hacer Perito Agrícola, pero mi Padre me dijo que bueno que hiciera Derecho que era lo que se estudiada en Murcia y tras hacer Perito Mercantil por convalidación con Don Pedro Hernández, que vivía debajo del puente del Reguerón, estudié Derecho en la Universidad de Murcia. Pero durante todo ese tiempo yo pude ganar algún dinero poniendo inyecciones.

Los chavales del pueblo hicimos un equipo de fútbol y comprábamos un cabrito y lo rifábamos en el mercado, pero no le tocaba a nadie y decíamos que le había tocado a unas mujeres de Sangonera. Y al final nos comíamos nosotros el cabrito asado.

También vendíamos entradas a los toros de Murcia y además intentábamos escaquearnos para no pagar los 20 céntimos del autobús, esquivando al cobrador.

Teníamos una peña que estaba integrada, entre otros por Antonio el Moreno, Martorell, el Mayor, Pascual de Conesa, Laureano, Tortosa, el Neto, Zaragoza, Bartolo, Pepe Olmos, Pablo Luterio y otros dos que venían desde la Posada de la Paja de Murcia. Salíamos a jugar fuera y a veces nos dejábamos ganar a cambio de la merienda.

Saqué la Oposición en 1961 y mi primer destino 1962 fue la Agorada en Pontevedra, partido judicial de Lalín, que tenía 24 parroquias y unos 6.500 habitantes y era muy pobre. Cobraba dos veces al año, en julio y en diciembre. Allí viví las elecciones caciquiles de aquella etapa y la comida eran básicamente truchas y ternera y alguna vez al mes carne de potro y mucha caza. Hoy tiene unos 2.300 habitantes, o sea ha decrecido. Me levantaba a las 10 de la mañana porque por la mañana estaban todos trabajando y no venían a hacer gestiones.

De allí me vine a Librilla y aquí cobraba cada tres meses. Recuerdo que propicié que se hiciera una balsa para recoger las aguas del alcantarillado y llevarlas a una depuradora y utilizarla para riegos. Estuve de 1965 hasta   enero de 1972. El alcalde en verano se iba a los parrales y yo tenía que trabajar hasta en vacaciones.

En 1972 me fui a Peñafiel, en Valladolid, porque José María Espinosa conocía a un perito industrial de allí que era amigo del alcalde, que era técnico de una fábrica de azúcar de remolacha Ebro. Y allí me alojé al lado del Ayuntamiento.

Estuve en Peñafiel hasta 1975 y lo pasé muy bien allí. Se hacía una feria en  Mayo y se iba a las bodegas de la Ribera del Duero y había una cata y demostración de vinos. Eran básicamente de Cooperativas todos menos el Vega Sicilia. Las marcas más destacadas eran Protos y Balbuena.

Un médico de allí, Don Luis, me decía antes aquí todo eran viñas. El castillo tiene debajo la Bodega de Protos y sus lucernas se usaban para asar la carne. Durante los meses de julio, agosto y setiembre venía un cirujano de Madrid Don Pedro y allí montamos unas comidas a base de lechazo estupendas. El cocinero era yo y algunos de el Palmar también disfrutaron de la buena comida, como por ejemplo Pablo Luterio o Salvador Saura cuando pasaban por allí vendiendo extintores o Paco Alarcón también y  se quedaban a comer. Hacíamos concursos de chorizos caseros y yo era el Presidente del tribunal calificador.

En 1975 me fui de allí a San Pedro del Pinatar y aquí en esta localidad he estado de Secretario del Ayuntamiento durante 20 años, hasta mi jubilación, el 25 de diciembre de 1995. Conocía al asesor jurídico que era Emilio Rubio, ya que su Padre era el Secretario de la Diputación. El me presentó al Alcalde de San Pedro. Yo vivía en el Palmar y durante todos esos años iba en el coche de línea y regresaba por la tarde a mi casa a comer.  Y después ya iba y venía con el perito.

En 1978 me encargaron también el Ayuntamiento de San Javier y llevé los dos Ayuntamientos hasta 1881, en que lo ocupó Alfonso Martínez Franco y el 23 F me cogió a mi llevando San Javier y el alcalde, por la tarde, en una Comisión Permanente dijo vamos a suspenderlo y yo le dije que no, que no pasaba nada y no había razón para suspenderlo.

En el año 1975 había problemas con las contribuciones del IBI de San Pedro y yo hablé con Don José Guijarro que estaba en Hacienda de Murcia y éste me dijo si me traes el expediente aquí antes de tal fecha te lo tramitamos. Con ese motivo me fuí a Madrid con un empleado de hacienda, trabajamos junto con la empresa que hacía los trabajos del IBI para Hacienda, y nos trajimos hecha la propuesta de contribuciones, a los tres días.

Otro tema importante que recuerdo fue el del alcantarillado, en el que había un desfase de unos cuatro millones de pesetas, pero al final conseguimos resolver esas diferencias de presupuesto con una gestión que hicimos con Joaquín Garrigues Walker.

A preguntas de los asistentes respondió:

En el Valle de los Caídos estuvieron trabajando mi tío Francisco y mi tío Pedro, también estuvieron en el Séquen trabajando en una cantera de granito para hacer adoquines.

Y mi tío Francisco hizo los mejores edificios de piedra de Benidorm y tengo que decir que yo conservo dos cabezas o bustos hechos por mi abuelo.

En el Palmar ha habido grandes canteros.

El Casino se compró a Juan Bernal Bernal, “Juanito el Gafas”, por un millón doscientas mil pesetas, gracias a una póliza que se suscribió con la Caja de Ahorros del Sureste. Yo en esa época estaba en Galicia. El salón se construyó, estando ya de Presidente Domingo Gallardo, por Bernal Pareja, y cuándo terminaron de construirlo Don Vicente que les había dicho que tenían que pagar el costo, a razón de 100.000 pesetas todos años y cuando se terminó la obra y tras una Asamblea en el Teatro Bernal se recogieron las primeras 100.000 pesetas y fuimos a pagárselas a D. Vicente, este nos dijo que ese dinero se lo diésemos a la Parroquia y que ya no tenían que pagarle nada. Por eso el Casino es propiedad en exclusiva de sus socios.

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