Tertulia con José Matás Tomás

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Esta tarde está con nosotros José Matás Tomás que ha trabajado en Destilerías Bernal hasta que estas pasaron a pertenecer al grupo de Alfonso García, con el que estuvo seis años de gerente.

Pepe Matás o Pepe “el Rojillo” cómo se le conoce en el Palmar, nació el 1 de febrero de 1955 en el barrio de los Gatos de El Palmar, en el rincón de los Sastres.

Mi abuelo se llamaba “el Rojillo” y por eso, cuando desde la Asociación de Comerciantes de el Palmar hicimos el callejero recogiendo los nombres de los Carriles de la huerta de el Palmar, tales como el carril de la escalera, el de los Luján, el de los perdíos, el de los Auroros, al mio le pusieron el carril Severo Ochoa por no ponerle el carril de los “Rojillos”.

Lo de “rojillo” viene de que en la familia éramos todos rojos de pelo y como uno de ellos era bajo le empezaron a llamar “el rojillo” y de allí viene desde entonces el apodo. Mi padre es de Aljucer y murió hace dos años, ya con 93 años.

Mi padre se fue a Francia y estuvo cuatro años hasta que pudo reunir el dinero para comprar un huerta.

Hemos sido cinco Hermanos.

Yo tengo pocos estudios, estudié con Don Juan González, el de la Carlota y a los 14 años, en 1970 empecé a trabajar en AreoFeu y un año después pasé a trabajar a las oficinas de Destilerías Bernal. Iba de mi casa del barrio de los Gatos a la fábrica andando y a la entrada de El Palmar, en el puente, me esperaban otros chavales de mi edad porque les traía higos y otros frutos que cogía por el camino.

Destilerías empezó a finales del siglo XIX con Bartolomé Bernal que tenía un alambique de juguete que le estalló y su Padre, el tío Juan Bernal, que era cantero, le compró un alambique de verdad para empezar a hacer los destilados, especialmente los anisados y otros jarabes. Empezaron en el  Asilo y ya después pasaron a la construcción de las instalaciones de la  actual Destilerías Bernal en los años veinte.

La fábrica era propiedad de D. Jesús Bernal Gallego y D Bartolomé Bernal Gallego que, al parecer, en los años 20 compraron unas barricas de roble en Jerez y se trajeron al tío Morales que era experto en la elaboración de los Brandys. Los brandys de Jerez tienen un toque dulce que es lo que caracteriza al Siglo XIX y al Constitución respecto de otros brandys.

La mayor parte de la destilación del vino se hacía en una fábrica en las bodegas de Villarrobledo que tenía Destilerías Bernal.

Inicialmente se hacían aníses y jarabes y en Casa Victor hay una publicación del periódico El Liberal de 1911 que dice que Bodegas Bernal produjo ese año un millón de litros de anís.

En 1929 las nuevas instalaciones pasaron a ser propiedad de la empresa Bernal S.A.

  1. Juan Bernal Aroca fue el que montó, estando en Destilerías, porque tenía contactos con Madrid, una filial de la empresa de cervezas el Aguila y decidió que se instalase en Cartagena en función de que esta tenía el agua del Taibilla y por ello la prefirió a Murcia, que no contaba con agua del Taibilla pura. D. Juan Bernal Aroca llamaba a la bodega de Villarrobledo todas las mañanas para ver cómo iban las cosas y los productos uno por uno y asimismo, compraba los productos para la fábrica de cervezas y los depositaba y los transportaba en los camiones de Destilerías.

El brandy o coñac se envasaba en barricas de roble y en garrafas no en botellas, ya que para su elaboración se parte de alcohol de vino y de una holanda que se saca de la destilación del vino y a estas dos se les añade  toques de un concentrado que es propio de cada bodega y después se deja envejecer años en las barricas.

Yo empecé en 1970 en la oficina y puedo atestiguar que no se destilaba allí  otra cosa que aníses .

El Constitución se llamaba inicialmente el coñá del abuelo, hasta que a partir del año 1965 y con la ríada de Valencia llegó Adolfo Fernández Aguilar y se incorporó como relaciones públicas de Bodegas Bernal y se llamó Constitución y se empezaron a embotellar unas cuantas botellas numeradas y etiquetadas.

La primera marca importante de Bodegas Bernal fue Anís Salzillo, el cual se exportaba a la Argentina, a Inglaterra y se distribuía por España ya en 1911. Hubo dos o tres modelos de envases de vidrio.

El brandy madre del Constitución se inició al parecer en 1900 en Destilerías Bernal y quedó en la práctica sin tocar durante años y cuando ya se empezó a sacar se debe poder sacar sólo una parte y ser repuesto de unas barricas a otras y rellenando las últimas con brandy nuevo.

Cuando apareció el coñac Constitución había 196 barricas de roble con unos 50.000 litros, y también de Siglo XIX o de Siglo XIX Gran Reserva.

La diferencia con el vino es que este se debe embotellar por añadas y no hace falta renovarlo ya que se consume así, básicamente embotellado.

Pero Don Juan Bernal se dedicó por esa época a la fábrica de Juguetes y dejó la gestión de Destilerías para ocuparse de la gestión de Juguetes y poco después falleció.

Entre 1986 y 1989 estuvieron vendiendo la bodega y uno de los candidatos era Diego Zamora, de Licor 43, pero este se atascó con una urbanización que estaba haciendo en Montepiedra y aunque habían dado una opción de compra y se había hecho una valoración de la bodega por una consultora,  no llegó a realizarse la operación.

Para elaborar una botella de Constitución es necesario utilizar a lo largo del tiempo unos 11 litros de Siglo XIX. 11 por 8 euros son 88, por consiguiente la botella con su cadena de oro o plata y estuche tiene un valor considerable.

Yo he guardado solamente una botella de todos los años de Constitución.

El archivo de Bodegas Bernal se lo llevaron a Cartagena. En él estaban todos los libros antiguos con todas las partidas comerciales, todo el movimiento de la Destilerías, etc.

Los brandys tienen una graduación de 45° y necesitan muchos años para  su envejecimiento y hasta el año 1965 se llamaban en España coñac, pero en ese año Francia reclamo y se prohibió que los que no fuesen franceses se llamasen coñac.

Cuando se produjo la entrada de Adolfo Fernández Aguilar se había retirado ya Don Bartolomé Bernal del capital y también poco después falleció D. Juan Bernal Aroca, que era el motor gerencial de Destilerías.

Una empresa de estudios, con sede en Valencia, hizo un estudio de viabilidad de Destilerías y una de sus conclusiones fue: “los nenes a su casa, con el doble de sueldo si es preciso, pero a su casa”. Se refería a los nietos de Don Jesús Bernal, que se demostró que no eran los gestores adecuados.

Cuando apareció por Destilerías Pepe Peñalver con la concesión de los extintores, y los Tortosa fueron a presentárselo, fueron Don José María y D. Tomás Bernal Aroca los que pusieron todos los medios y personas de Destilerías para sacar la fábrica de Extintores adelante. De hecho los primeros comerciales de extintores  fueron los viajantes que tenía entonces Destilerías.

Al final Destilerías pasó a ser propiedad de Andrés Romero de RASEM S.A. porque su cuñado Tomás Bernal Aroca le pidió ayuda económica porque estaban ahogados de deudas.

Posteriormente Alfonso García, que le había comprado a RASEM 3000 m² de oficinas en Murcia, que estaban arrendados a la Comunidad Autónoma y les había dado una señal de 80 millones de pesetas y como la operación se frustró, entonces Andrés Romero le propuso la venta de Destilerías, que se cree que se hizo por valor de unos 115 millones de pesetas.

El alcalde Cuartero fue el que estuvo más cerca de conseguir que una de las naves de Destilerías fuese para una plaza de abastos en El Palmar. Actualmente los edificios de Destilerías están protegidos y son bienes de interés cultural, por ello han permanecido hasta ahora sin haber sido derruidos y reedificados.

En el plan de ordenación de la huerta murciana se le daba prolongación por al lado de Destilerías a la calle de Floridablanca para darle salida Este Oeste a el Palmar, pero cuando vino el arquitecto municipal Clavel y se lo pedimos  y además le pedimos que hicieran una plaza mayor detrás. Pero era ya alcalde de el Palmar Diego López, y éste dijo que no.

Asi el Palmar, actualmente, sigue siendo una ratonera. Ya en su momento la consultora Arthur Andersen informó que: “el Palmar tiene muchas salidas pero para salir corriendo”.

En la Asociación de Comerciantes de el Palmar hicimos un plan estratégico que costó ocho millones de pesetas y fue elaborado por Arthur Andersen para intentar dar salidas al Palmar, pero no se ha llevado a cabo.

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