Carta anónima a Antonio Gómez López. «El Moreno»

por

Antonio Gómez López, hijo de José Antonio Gómez, panadero que trabajó en el horno de la tía Encarnación del «Zorro» y de María López, ama de casa y experta en «capar» pollos, es decir «cirujana de pollos camperos», María, convertía los pollos en enormes capones que se hacían tan grandes como pavos.

Tú Antonio, como todos nosotros has bebido del néctar del cariño de los tuyos sin condiciones y te llenaste con esa gracia del jefe de familia que os trasmitió a los morenos tus padres. Buscaste entre las «mozas» de tu barrio a la que sería la madre de tus hijos, Conchita Nicolás «la de las lanas» que te dio cinco hijos: dos chicas y tres chicos. Ella fue profesora de molde. Convertía las  lanas en preciosos vestidos para bebes y adultos. Por la tienda pasó y aprendió ese arte, gran  parte del pueblo, aquí la gente conoció y vio lo extraordinario que fue tu mujer, Antonio, cuando Conchita murió, la calle del Pilar quedó un poco vacía, hoy por tu partida, esa calle ha notado más vuestras ausencias.

Antonio, tu oficio de pintor – decorador te granjeó grandes alegrías. Elegiste este oficio y lo viviste con ilusión, le diste a tu vida y a la de tu familia los coloresde la primavera con flores, con agua etc. y por eso la llenaste de música, tu música de barítono y bell canto que siempre te acompañó.

Así mismo y como Jorge Negrete cantabas a tus amigos preciosas rancheras o tal vez donde en ese momento te encontrases.

Nunca vamos a olvidar tu !Figaro, !Figaro¡. Tampoco el amor que has sentido por la música clásica. Ha debido ser por tu sinfonía con ella. Los valses de Straus te enamoraron. Hoy pensamos que tu hermano Pepe ha cogido la guitarra y con tu Conchita te has bailado alguno.

Nos acordamos también de tu papel como rey herodes en el auto de los Reyes Magos que se hizo en el Teatro Bernal. Tus movimientos de capa, tu voz y sobre todo ese comienzo que hizo temblar al teatro con tu profunda voz. ¡Que hermosa y placentera se presenta la mañana!. Nunca lo hemos olvidado los de entrados en años.

Antonio tu familia lo esperaba, pero dejáis aquí con tu hermano Pepe un hueco difícil de llenar en este pueblo.

Gracias por haber dado a este pueblo tanto cariño, el bar del «Merguizo os esperará cada mañana para prepararos vuestro cafetico.

Te echaremos de menos.

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