Montes cercanos a «El Palmar».  

por

MONTES CERCANOS A EL PALMAR

 

Raquel. El Palmar tiene un precioso monte

 que bordea sus límites por la parte sur.

Hace poco subí con un grupo de

amigos y estaba todo cercado,

solo pudimos llegar a una zona

 de pinada por el barrio de

San José de la Montaña, es la

 única zona por donde se pueda pasar.

Por ningún otro sitio se puede acceder.

 La finca de la Pinada, la Cumbre,

la finca del Tío Calavera o la finca del Niño

 en la Paloma donde se celebraba la fiesta

 de San Antón, sitios que antaño podían

 disfrutarse, ahora ya no es posible.

Eva. – Yo también lo he visto me da rabia

que no podamos disfrutar libremente

de la naturaleza.

Carolina. ­– Yo pensaba que esos

montes eran del ayuntamiento y que todos

 los palmareños los podrían disfrutar.

Eva. Al parecer no es así.

Raquel. Curioseando por mi casa,

he encontrado un libro de una escritora

de El Palmar que se llama Josefina

González Espuche y tiene un texto

sobre “Los Montes Cercanos al Palmar”.

Eva. –  Josefina González Espuche

nació en El Palmar en la calle del Aire.

 Fue una mujer adelantada a su época,

vivió tiempos muy difíciles. Fue una niña

 durante la guerra civil, sufrió una

 posguerra dura, pero supo sobreponerse

 a esa situación.

Vivió un tiempo en Paris y volvió a

Murcia en el año 1965 donde vive hasta la fecha.

Josefina ha escrito varios libros.

Sus temas han versado sobre

la defensa del medio ambiente y las vivencias de su existencia.

            Grupo de teatro juvenil La Asomada.. De izquierda a derecha. Carolina Teruel, Raquel                                             Sevilla y Eva Barradas

Carolina -Todos los vecinos de este

pueblo, hemos vivido y paseado

por estos hermosos montes, especialmente

 el día de “San Antón”, padres, abuelos,

 niños y hasta nuestro perro, subíamos

 a merendar ese esperado “diecisiete de enero”-.

Raquel. – Hace unos días, quise recordar

 aquellos años de mi niñez y juventud,

y subí con una amiga deseando encontrar

un sitio en donde sentarme e imaginar

 que el tiempo se detuvo en la década de

 los años setenta. ¡Que decepción!

Aquellos pequeños montes poblados

en sus laderas de jóvenes pinos

escoltados por tomillo, romero y

 de todas las plantas propias de esos

 hermosos paisajes, no pude

mirarlos; habían sido cercados por

 una ridícula valla -.

Eva. – Desde afuera, se podía ver la

bella pinada, pero mis lágrimas lo impidieron-

– ¿Cómo añoré aquellos tiempos

en que nos sentábamos al pie de esos pinos! –

-En una ocasión que estábamos

con un grupo de amigos,

al extender el mantel sobre hierba,

 oímos y vimos el canto

y el vuelo de una madre pájaro;

 volaba sobre nuestras cabezas,

 y se alejaba de nosotros, volviendo

 al punto de partida. Pudimos ver que

 tenía su nido en una rama de ese pino.

La madre quería que nuestra atención solo

 fuera para ella e ignorásemos a sus hijos

 Raquel – ¿Pero…? ¿quién cercó esos montes?

Carolina – Pregunté a algunos vecinos de

 El Palmar y pude saber que fueron

 comprados por una empresa muy conocida

de Alhama o de Lorca, para hacer un

 complejo urbanístico.

¿Quien era el anterior dueño de esas pinadas?

Siempre creímos que era propiedad

 del Estado Español.

Si fue así, ¡Que irresponsabilidad venderlas!

Raquel. – Hasta hoy no se ha edificado

 nada; solo he sabido que se ha formado

un grupo de cazadores que son aficionados

a matar aves y jabalíes en ese terreno acotado.

Esas pinadas están muy cerca del pueblo,

 a espaldas de “La Venta de la Paloma”

¿Se podrán recuperar?

Eva. -Seguramente no. ¿Les pagarán

 los cazadores a los actuales dueños

por cazar con permiso o sin él?

Solo nos queda a todos los que

añoramos aquellos años, hacer

una represión de lágrimas,

una huelga de silencio,

una representación de manos caídas.

 

Texto: Josefina González Espuche.

Interpretado por El Grupo Juvenil de teatro La Asomada.

Adaptación y dirección: Enrique López Luján.

 

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