Entrevista a Josefina González Espuche

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Nació en El Palmar en 1934, en la C/ del Aire,20, siendo sus abuelos maternos los Espuche apodados los “Quintos”que vivían en el Barrio de los Gatos, y sus padres eran Mateo González Martínez, enfermero en el hospital San Juan de Dios de Murcia y Encarnación Espuche Galera. Tuvo dos hermanos de padre Pepe Antonio y Mateo y una hermana Carmen.

Estudió en el colegio de doña Dolores en 1940 desde los seis años de edad hasta los diez y después con D. Antonio Morales Cornejo por la noche con compañeros como Felipe Romero y Paco Serrano y Maruja del “Tio Nieves” que vivían en la calle de la Gloria, y aunque la maestra decía que tenía aptitud para los estudios, su madre a los 11 años decidió que debía saber donde tenía la mano derecha, lo que suponía que tenía que aprender un oficio, y la puso a coser con Antonio Navarro “el Rauto” el sastre de la C/ de la Gloria, que había estado en París muchos años, con el que estuvo hasta los 20 años en que pasó a coser con un sastre de Murcia de la calle Sociedad, que le ofreció mejores condiciones. Allí conoció a su marido Miguel Verdú Navarro, que trabajaba en el mismo edificio de la sastrería, en el bajo en una tienda de alfombras, y a los 25 años se casó y se marcharon a París, donde estuvieron 5 años y regresaron a vivir a Murcia, donde tuvo un hijo y de él tiene dos nietos.

De mi infancia, me dice, recuerdo que jugábamos en la calle porque entonces no había coches ni motos, sólo alguna bicicleta. Y nos divertíamos tocando en las puertas y echando a correr. También recuerdo una anécdota de cuando tenía 18 años e íbamos al cine a La Alberca o a Aljucer y al regresar, a las 2 de la mañana, en la Calle Pelagio Ferrer vivía “el Cachorro” que tenía un isocarro en el que llevaba los cerdos al mercado de animales de Murcia de los jueves y nosotros por la noche le cambiábamos el isocarro de sitio, hasta que un día, nos estaba esperando y nos pilló y salimos corriendo y nos refugiamos en mi casa todo el grupo huyendo de él, y cuando llamó a nuestra puerta mi madre dijo que allí no había entrado nadie. Todos los del grupo salieron por una ventanuca que había en la cuadra y daba a la fábrica de los Bernales, menos Manolo, el hijo de Blas Gallego el “matachin”, que era un poco gordito y no cabía por la ventanuca.

Siempre me ha gustado escribir y lo hacía en cualquier papel, y por eso los demás niños me pedían que les escribiera lo que deseaban decir. De mis años de estudio siempre he recordado un libro escolar de mi hermano mayor titulado “Cabeza y Corazón”, que ahora al paso de los años he conseguido de nuevo.

Cuando murieron mis padres yo me hice cargo de todos los documentos antiguos : de cuando mi padre hizo la mili en Marruecos y otros y entre ellos había algunos escritos míos y algunos poemas. Cuando había que escribir anónimos mis amigas y amigos me pedían que se los redactara. Recuerdo por ejemplo, que yo redacté un anónimo de Manolo “el Rulo” a Isabel “la Pusa” en el que la calificaba de presumida y como cayó en manos de las madres, estas se pelearon, pero la autora material del anónimo fuí yo.

Esta afición a escribir la ha llevado a publicar las siguientes obras :

GONZÁLEZ ESPUCHE, Josefina

Que se paren los relojes, un minuto de silencio / Josefina

González Espuche. — 1ª ed. — Murcia  : J. González,2004. — 57 p. ; 21 cm. — (Poetas y

escritores del Casino de Murcia ; 59)

GONZÁLEZ ESPUCHE, Josefina

El rescate de un diario / Josefina González Espuche. — 1ª ed.

— [Murcia?] : La Rosa de Papel, 2014. — 111 p. : il. ; 21 cm.

D.L. MU 1327-2014. — ISBN 978-84-941371-9-8

El Palmar, junio 2018

Por Juan Alarcón Montoya

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