La Familia Verastegui, fundadores de El Palmar moderno

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El vínculo de la familia Verastegui con la historia de El Palmar es de gran trascendencia. Así lo demuestran los documentos históricos y el recuerdo que actualmente perdura entre los palmareños. La familia Verástegui o Berastegui eran oriundos de Guipúzcoa en el valle de Laranque. El primero que salió de aquella casa, y de cuya descendencia son estos Verástegui, fue Juan Martínez de Verástegui, del que desciende don Diego de Verástegui, que casó en Murcia con doña Isabel Guil, matrimonio que tuvo cuatro hijos, de entre los cuales hay que destacar al licenciado Francisco Verástegui, que tuvo por hijo a don Juan de Verástegui, señor de la villa de El Palmar con jurisdicción, que casó en primeras nupcias con doña Francisca de Rocafull, hija de Enrique de Rocafull y Boil, VI Señor de Albatera, y de Catalina Puxmarín y Soto, Señora de la Raya. Tras su muerte y sin descendencia casó en segundas nupcias con doña Lucrecia de Lisón, su sobrina, hija de su hermana doña Teresa, que casó con don Gonzalo Lisón, siendo los pobladores de El Palmar y las tierras de Torre Turbedal en 1596. De esta unión nació don Francisco de Verástegui y Lisón, caballero de la Orden de Santiago que casó con doña Guiomar Carrillo, señora de los dos Jabalíes Viejo y Nuevo. Don Juan de Verástegui, conde de la Concepción (título que él se atribuy como consecuencia del fuerte vínculo religioso hacia la Inmaculada Concepción), era el corregidor de Murcia y señor de El Palmar, en donde tenía su casa solariega, que disfrutaba con su segunda esposa, dato que se perpetúa en una lápida de mármol fechada en 1615 aparecida en una reparación de la parroquia de La Purísima y que actualmente se encuentra en la fachada de la parte posterior, donde está el escudo de armas de la familia Verástegui, escudo que se encontró muy deteriorado y que fue reconstruido por don Mariano Espinosa y su sobrino don Fernando Oliva Espinosa, rompiéndose los moldes para imposibilitar las reproducciones.

Por la participación tan directa de don Juan de Verastegui, a este pueblo se le llamó durante muchos años “El Lugar de Don Juan” (1768). En el libro Temas murcianos, de Alberto Sevilla Pérez, podemos leer en la página 49:”…desde Rabad-al-Gidid (Arrabal de San Benito) parten los caminos que ponían en comunicación a la ciudad con las poblaciones cercanas. La que se nombra calle de Cartagena recuerda el antiguo tránsito a la vecina población. Pasaba el camino por Aljucer, antes que se abriera el cauce llamado Reguerón, cruzaba junto al Lugar de Don Juan para llamarse “Lugarico”, y luego volvió a su denominación de El Palmar. Actualmente hay una calle en recuerdo de los señores de estos parajes, la calle “de los Condes de la Concepción”, que está situada perpendicularmente a la Calle Mayor, donde se hacía antiguamente el “mercao”. Probablemente, al morir el último vástago de los Verástegui sin descendencia, el señorío de El Palmar pasó por jurisdicción a la familia de los Fajardo, que integraban la noble casa de los marqueses de los Vélez. Parece ser que esta familia procedía de unos Suárez Gallego, oriundos de la villa de Santa María de Ortigueira, en Galicia, los que cambiaron su apellido por Fajardo, y a partir del siglo XIII ocuparon un importantísimo lugar en la historia de Murcia. Los señores de El Palmar se encuentran enterrados en la catedral en la antigua capilla del Corpus, hoy de San Antonio, aunque la capilla de los Verástegui es la de la Transfiguración, construida por Jerónimo Quijano en 1544. Más tarde, la posesión pasa a don Antonio Lucas Celdrán.

En el libro de Cartas Reales del año 1797, folio 42, aparece una real cédula del rey Carlos IV nombrando a don Antonio Lucas Celdrán de Verástegui vizconde de ambos Jabalíes y primer conde del Campillo. Díaz Cassou, en la página 199 de la serie de obispos de Cartagena, dice: “El opulento don Antonio Lucas Zeldrán de Verástegui, Carrillo de Albornoz, Guil Calvillo de Villaseñor, caballero de Santiago, regidor perpetuo de Lorca, alguacil mayor del Santo Oficio de la Inquisición del Reino de Murcia, señor de ambos Jabalíes (Viejo y Nuevo) y de El Palmar, cuyo pueblo se llamó anteriormente Lugar de Don Juan de Verástegui”. Actualmente en Murcia existe la calle Lucas, que une la calle de Barrionuevo con la del Arquitecto Cerdán Martínez, muy próxima a la plaza de la Cruz. En el padrón vecinal de 1809 ya aparecía la calle Lucas, que está dedicda a uno de los apellidos más ilustres y de mayor arraigo de la ciudad. No hay que olvidar que entre los familiares de don Juan de Verástegui hubo quien ocupó cargos importantes en la ciudad. Así consta que un regidor llamado don Francisco de Verástegui (probablemente su hijo), cedió terrenos del Concejo junto a la Puerta de la Ciudad en Santa Eulalia para levantar la ermita de San José, que actualmente existe junto a los restos de los muros medievales que allí se conservan, era el año 1592. En 1612 el mismo don Francisco de Verástegui figura como comisario del Concejo en la finalización de las obras del Teatro del Toro, primera casa de Comedias con las que contó la ciudad, que estaba emplazado próximo a la Catedral.

El escudo de armas de los Verastegui está compuesto por un Castillo de oro en campo rojo, con una banda azul con dos dragantes, y a los costados del Castillo dos lebreles arrimados a él, levantados, y encima del castillo un jabalí.

LA ASOMADA. Fuente. «LA VILLA DE EL PALMAR» DE FRANCISCO JIMÉNEZ.

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