Pregón de Fiestas de El Palmar en 1982

por

Pregonero de las Fiestas de El Palmar Juan Alarcón Montoya

A continuación insertamos el texto completo del Pregón

Queridos paisanos y amigos:

En primer lugar, quiero agradecer profundamente la iniciativa que ha tenido la Comisión de Fiestas, de invitar a pronunciar este pregón a un palmareño emigrante, en representación de los hijos de este pueblo que, por diversas razones, trabajan y viven en otras tierras, pero que nunca olvidan sus raíces, que añoran este hermoso y cálido lugar y que llevándolo en su corazón, vuelven a él siempre que tienen una oportunidad.

Y qué mejor oportunidad para el reencuentro que estos días en que se celebran las fiestas de nuestro pueblo, ya que al aflojarse el rígido corsé que las actividades laborales nos imponen, se facilita la distensión, la comunicación y la alegría, que tan necesarias son, para poder seguir después en la brecha del cotidiano quehacer.

Es una satisfacción y un honor para cualquier palmareño el pronunciar el pregón de las fiestas de su pueblo, honor que ha caído este año en mi persona y que no he dudado en aceptar, a fin de corresponder en lo que pueda a la deferencia que se ha tenido, a través de mi, para con ese amplio número de palmareños que andamos esparcidos por los distintos rincones del planeta.

El Palmar, antiguo lugar de D. Juan, pueblo hospitalario y abierto, donde nunca un forastero se ha sentido extraño, se encuentra en el momento en que se celebran estas fiestas populares, en una fase crítica de su existencia como colectividad. En los últimos 15 años el Palmar se ha visto envuelto en el mismo proceso de crecimiento masivo y desordenado que se ha producido en toda España, proceso que ha comportado cambios fundamentales y que ha afectado de manera sustancial a los modos de vida y a la estructura de las distintas comunidades sociales. El proceso de urbanización y de industrialización, realizado de forma caótica, ha generado graves problemas que han puesto en crisis a las estructuras tradicionales, ya que éstas no eran capaces de dar respuesta a esas nuevas realidades.

El proceso de urbanización ha transformado las pequeñas localidades cercanas a una ciudad importante en ciudades-dormitorio, donde la convivencia no existe: en primer lugar, porque los servicios comunes de esa localidad eran escasos y no estaban preparados para la avalancha que se les vino encima, y en segundo lugar, porque la proximidad a la gran ciudad, la mayor facilidad de comunicaciones y la ausencia de identificación de los nuevos vecinos respecto de la localidad donde se asentaban, les llevaba hacia las áreas de servicios del núcleo urbano más importante.

En esa situación se ha encontrado el Palmar que, a menos de 7 km del casco urbano de Murcia, y con muy buenas comunicaciones, ha experimentado un crecimiento enorme en muy pocos años, con la realización de urbanizaciones como Los Rosales y la Ciudad Jardín La Paz, de gran importancia y que ha supuesto que se triplicase el número de sus habitantes, mientras que sus servicios habían permanecido estancados.

De ahí, que, como en tantas otras localidades que han sufrido un fenómeno similar, en el Palmar se esté en estos momentos a la búsqueda de una identidad perdida, de unos cauces o canales de comunicación que enlazando con su pasado den respuesta adecuada a los problemas del hoy y permitan conseguir la integración, en el seno de esa comunidad ampliada, de todas las personas que viven en sus distintos núcleos urbanos.

Por ello, hay que valorar como un acierto la celebración de estas fiestas populares en unas fechas más adecuadas al clima de esta tierra y a las nuevas circunstancias de sus habitantes, que permitan, por consiguiente, la participación del mayor número de sus vecinos; ya que si bien alguno de nosotros recordamos con enorme cariño las fiestas de San Roque, en el mes de agosto, en plena canícula – fiestas que tenían su justificación en un contexto de localidad eminentemente agraria, que terminaba en esos momentos sus tareas de recolección y trilla de los cereales y abría un paréntesis de reposo-, en la actualidad, esas fiestas no tenían posibilidad de mantenerse y así, fueron reduciéndose en importancia y viendo disminuir el número de sus participantes, a pesar del denodado esfuerzo de un puñado de palmareños, que cambiaban la brisa de la playa por el bochorno de este trozo del Valle del Segura con tal de que la tradición festiva no decayera.

Y a esa tradición, entiendo, que responden las presentes fiestas sólo que adaptándola a la realidad de nuestros días. Es sumamente importante la reivindicación de esa tradición festiva y su mantenimiento, ya que es uno de los lazos de unión que más estrecha a la gente, dotándola de un sentido de comunidad viva, y eso se aprecia en toda su trascendencia si observamos que en España, país donde serán fuertes migraciones del interior hacia las costas y hacia el exterior, en la búsqueda de la subsistencia o de un mejor vivir, han sido precisamente la fiestas el marco de referencia y de encuentro entre los que han emigrado y los que han permanecido la tierra, en un intento de que no se perdiesen los vínculos esenciales, dado que toda persona como ser social que es, necesita sentirse identificada con algún grupo social amplio o reducido, porque esa identificación es lo que permite el avance social.

Como decía el gran poeta y pensador español Antonio Machado: “la mitad de nuestro corazón se queda en la patria chica, con la otra mitad invadimos amorosamente a España”.

Cuando esa identificación no se dá o se pierde, se produce un desarraigo que tiene consecuencias empobrecedoras para la persona concreta preferentemente, pero también para la propia comunidad, que pierde a esa porción de sus miembros. Y desafortunada la comunidad que no es capaz de retener e integrar a sus miembros, antiguos o nuevos, porque está llamada a desaparecer como tal comunidad.

Ese no es el caso de El Palmar, que ha asumido el desafío que le planteaba una realidad distinta anterior, y que está poniendo en marcha medidas que tienden a hacerle recuperar un sentimiento de comunidad, del que una de sus manifestaciones más importantes es la que en estos momentos pregonamos : la lúdica o festiva.

El programa de estas fiestas populares de El Palmar, pone de manifiesto la importancia que concede esta colectividad a ese aspecto lúdico. No se han regateado esfuerzos por parte de la Comisión de fiestas por hacerlas llegar a todos los vecinos, cualesquiera que sea su edad o aficiones, y para que los actos de carácter cultural sean la parte esencial de este programa. Éste comprende desde actos folklóricos, que nos recuerdan nuestras tradiciones hasta recitales de jazz, pasando por todo el variado abanico de cucañas, juego de bolos, carrera de sacos, verbenas, representaciones teatrales, suelta de vaquilla, conciertos de música clásica, etc… que van a permitir que todos los vecinos de El Palmar podamos participar.

Y esto es muy importante porque no debemos olvidar que el éxito de la fiestas populares radica en que todo el mundo se sienta partícipe de ellas; por ello, os animo a participar y divertiros, y espero que además estos días de convivencia, festejos y alegría contribuyan a que se cree el clima oportuno para que El Palmar alcance un mañana más feliz y solidario.

Y sin más preámbulos, !vivan la fiestas populares de El Palmar!.

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