Entrevista a Antonio Romero Alcaraz “ el Raní”.

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Nació en El Palmar el 21de julio de 1929, y empezó a trabajar desde muy pequeño llevándole el agua a los albañiles de el “tio Chumillas” y después entró a trabajar en Juguetes, en la calle Lorca, donde se ocupaba de los moldes de carton para los juguetes con unas 40 mujeres, de ahí paso a trabajar en Destilerias Bernal, ocupándose de vigilar las reparaciones de la maquinaria que hacían los mecánicos de “el chepao” Freixinos y ahí se hizo conductor al servicio de Destilerias y de los Bernales.

Estuvo una temporada en Guinea con los hermanos Fresnedas, pero la linea de autobuses que le iban a asignar como conductor en Rio Muni era la menos ventajosa económicamente y decidió regresar a su puesto en Destilerias.

Su padre era Juan Romero Noguera, que se iba a Madrid con una carreta tirada por vacas al igual que otra veintena de murcianos como los hermanos del cura Romero, los Pina de Murcia, Enrique y Ramón Luján, los Menuos de Aljucer, etc. para suministrar los adoquines que procedentes de Agramón en Albacete y llevados por tren hasta Atocha sirvieron para adoquinar las calles madrileñas, especialmente de 1913 a 1921, antes de la Dictadura de Primo de Rivera. Al requisarle, durante la Guerra Civil, las vacas puso una galera para ir a Murcia y dar servicio desde la Estación del Carmen, especialmente para que los familiares pudiesen ir a ver a los presos encarcelados en Orihuela: entre otros Adrián Viudes, Juan Manuel el Estanquero, Julián Madrid, Emilio Villalobos, casado con Rosario, una de las hijas de Jesús Bernal Gallego. Años después puso una tienda de ultramarinos con su apodo “ el Raní” que le venía de su abuelo, que no daba la talla.

Su madre, Fuensanta Alcaraz García era hija de Fernando “de la Balsa” y ellos eran los caseros de la finca, que era de una parienta de la marquesa de Ordoño – Dolores Fontes Pagán cuyo marido era Antonio Berdonce comandante valenciano- y tenían una casa con pavos reales, adonde en verano iba su madre a coser.

El administrador de la finca era Agustin Virgili, que también lo era de la Finca Mayayo y este tenía las tierras arrendadas a gente del pueblo : Perico “el Colcha”, Antón “de las patatas”, Antonio “el Bochorno”, López, el “Rojo” Ruiz, etc., y se las ofreció en venta. Pero el “Rojo” Ruiz se volvió atrás y D. Bartolome Bernal comprometió a la marquesa para que se las vendiera y al final hizo un proyecto urbanístico construyendo con su empresa Bernal Pareja 3 Chalet : uno para su esposa Carmen Pareja que después compró el aparejador Rosendo Gallego que a su vez lo vendió en pleno boom inmobiliario, dicen que por 1000 millones de pesetas, para construir un anexo de la Arrixaca, que al final no se ha hecho; otro para D. Juan Bernal Pareja, casado con Angelita Montesinos, de la tienda de Aluminios del barrio del Carmen, ocupado por Anexos de la Arrixaca actualmente ; y el 3º para D. Vicente Bernal Pareja, donde se instaló el Centro de Hemodiálisis.

Más adelante se construyó la Arrixaca, que ocupó los terrenos de las eras comunales, y se hizo el Barrio de los Rosales para acomodar a los expropiados al hacer la Estación de Autobuses de San Andrés, dando acogida a los gitanos de los barracones de la Torre del Poyo, acomodados allí tras la riada.

En Murcia, me dice, en la huerta no se hacía mención a los meses sino por las cosechas que se daban en cada mes, por ejemplo en julio el mes de los higos. Y me recita uno de los dichos populares : “por Santiago y Santa Ana mira la higuera por la mañana”.

En la Carretera de la Paloma está la Torre de los Illa, que al parecer era abuela del torero murciano Manuel Cascales.

La mejora” era como se conocían las tierras que se regaban con agua salobre de la cota, que venía de Sangonera y Mazarrón y era donde tenían las tierras el tío Pepe Murcia, González, mi abuela materna Flora Espinosa, etc.

La marquesa de Ordoño tenía una casa en la Torre de la Horadada al lado de los jesuitas y cerca de la Torre y su madre Luisa Pagan fundó Lo Pagan y está enterrada en la Iglesia del Convento de las Agustinas de Murcia, donde la llevó Ramón Luis Pascual de Riquelme que era su biznieto.

Tiene una memoria prodigiosa a sus 89 años y por el puesto de trabajo que ocupó como conductor y hombre de confianza de los Bernal y, en su momento de D. Mariano Espinosa, el médico de El Palmar, tuvo acceso a información estratégica y confidencial del pueblo.

Agosto de 2018

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